Los ingeniosos
El ingenio arrostra sus propias tempestades. Gira. Rehúye atrapado por sus responsabilidades. Pasa de largo y -muy pocas veces- florece lozano. Tras su huella vas y vienes hasta que desistes de cortejarlo más, porque piensas que en realidad lo que quieres es ilusión y vida, risa y deseos más simples. Y aquellos que se esmeran en ser ingeniosos bien poco tienen de sencillos.
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